
El Bit-Brick K1 y su versión Pro son ordenadores de placa reducida que destacan por su tamaño compacto de 90 x 80 mm (3,54″ x 3,15″) y opciones de configuración con 4 u 8 GB de RAM LPDDR4x. Estos dispositivos incluyen varias opciones de conectividad: Gigabit Ethernet, puertos USB 3.0 y USB 2.0, además de dos ranuras M.2 compatibles con SSD NVMe, lo que los hace muy versátiles para proyectos que requieran almacenamiento rápido y conexiones múltiples en un formato pequeño y eficiente.
Procesadores y rendimiento del Bit-Brick K1
La principal diferencia entre el Bit-Brick K1 y el K1 Pro reside en sus procesadores. El Bit-Brick K1 monta un procesador SpacemiT K1 basado en la arquitectura RISC-V, mientras que el modelo K1 Pro utiliza un Rockchip RK3576 basado en Arm. En cuanto a precio, ambos están muy parejos, con el K1 rondando los 163 dólares (unos 150 euros) y el K1 Pro algo más caro, aproximadamente 165 dólares (152 euros). Esta diferencia mínima puede marcar la elección según necesidades técnicas y ecosystemas.
Desde el punto de vista del software, el K1 Pro ofrece un soporte más amplio gracias a sus procesadores Arm. Existen imágenes de Debian y Android listas para funcionar, facilitando la compatibilidad con aplicaciones en ambos entornos. Por contra, el K1 basado en RISC-V tiene un soporte más limitado orientado a sistemas como Open Harmony de Huawei y una variante de Ubuntu enfocada al mercado chino llamada Bianbu Desktop. Esto delimita bastante su uso en entornos más convencionales.
En cuanto a la potencia, el K1 Pro sobresale con su SoC RK3576, que integra cuatro núcleos Cortex-A72 para alto rendimiento, cuatro Cortex-A53 para eficiencia, gráficos Mali-G52 MC3 y una unidad de procesamiento neuronal (NPU) capaz de 6 TOPS. El Bit-Brick K1 equipa ocho núcleos SpacemiT X60 RISC-V, con rendimiento similar a un Cortex-A55, gráficos Imagination BXE-2-32 y un NPU de 2 TOPS, ideales para tareas de computación menos exigentes pero con un enfoque en la arquitectura abierta.
La capacidad de almacenamiento también distingue a ambos modelos. El K1 Pro permite módulos eMMC de 32 o 64 GB para almacenamiento interno, lo que posibilita usar el dispositivo sin necesidad de una unidad SSD externa o tarjetas microSD. Este soporte no está presente en el Bit-Brick K1, que depende exclusivamente del almacenamiento externo vía M.2 o microSD, algo a tener en cuenta según el proyecto que se tenga en mente.
Ambas placas incluyen una extensa variedad de puertos y conexiones: un USB 3.0 tipo A, un USB 2.0 tipo A, un USB 2.0 tipo C con soporte OTG, entrada de alimentación USB tipo C (5V/2A), salida HDMI, jack de audio de 3,5 mm, dos ranuras M.2 M-Key, una M.2 E-Key, lector de tarjetas microSD, un conector GPIO de 40 pines, y conectores MIPI-DSI y MIPI-CSI para pantallas y cámaras. Curiosamente, el nombre K1 Pro resulta algo confuso al alejarse del procesador SpacemiT K1 del modelo original.
La entrada Bit-Brick K1 y K1 Pro: potentes placas de desarrollo con RISC-V o Arm y 8GB RAM se publicó primero en Domótica en Casa.